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21/02/2019

El dolor sigue siendo un problema para muchas personas con Artritis Reumatoide

La evolución del dolor es diferente para cada paciente con Artritis Reumatoide, un control adicional podría ayudar a muchas personas con esta enfermedad, según los resultados de un estudio británico.
Según los pacientes, el dolor es el síntoma más importante de la Artritis Reumatoide. El tratamiento precoz con inmunosupresores tiene como objetivo prevenir el dolor y la discapacidad a largo plazo. Los Fármacos Antirreumáticos Modificadores de la Enfermedad o [glossafy]FAME[/glossary] (o DMARD por sus siglas en inglés) y los corticoides pueden reducir la inflamación y el dolor de muchos de los pacientes.
Sin embargo, si bien la experiencia clínica confirma que muchos pacientes se benefician de los tratamientos actuales, el dolor sigue siendo el problema más difícil para muchas personas con Artritis Reumatoide. El dolor puede seguir siendo un problema incluso cuando la enfermedad inflamatoria está en remisión.
Se han publicado los resultados de un estudio en el que se analiza la información de un subgrupo de más de 1.500 pacientes del Registro de Biológicos de la Sociedad Británica de Reumatología, con un seguimiento de 3 años.
Según los resultados de este estudio, las puntuaciones medias de dolor corporal en las personas con Artritis Reumatoide mejoraron durante el tratamiento de la inflamación, pero se mantuvieron peores que el promedio de la población general en el Reino Unido durante los 3 años de seguimiento. Por lo tanto, la supresión de la inflamación no siempre condujo a un buen pronóstico del dolor.
Entre la población participante fumar y mayor discapacidad al inicio del estudio predijeron la persistencia del dolor independientemente de las medidas de inflamación.
El aumento de la actividad física puede reducir el dolor musculoesquelético. Un ejercicio supervisado puede reducir tanto el dolor como la discapacidad, lo que sugiere un vínculo directo entre la actividad física y la mejora del dolor.
Por otro lado, fumar puede alterar el proceso del dolor, la actividad inflamatoria de la enfermedad y la respuesta al tratamiento. Por lo tanto, merece la pena realizar intervenciones para dejar el hábito de fumar.
La identificación de grupos de pacientes con mal pronóstico en relación al control del dolor podría permitir la asignación de medidas complementarias al tratamiento con FAMES para mejorar los resultados.



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